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Su nombre de usuario en Instagram era ‘Metaverse’; el mes pasado, desapareció

SÍDNEY — En octubre, Thea-Mai Baumann, una artista y tecnóloga australiana, se convirtió en poseedora de una valiosa propiedad de internet.

En 2012, abrió una cuenta de Instagram con el nombre de usuario @metaverse (metaverso en inglés), un nombre que usaba en su trabajo creativo. En la cuenta, documentó su vida en Brisbane, donde estudió bellas artes, y sus viajes a Shanghái, donde creó una empresa de realidad aumentada llamada Metaverse Makeovers.

El 28 de octubre, cuando Facebook, la empresa matriz de Instagram, anunció que cambiaría su nombre, Baumann tenía menos de 1000 seguidores. De entonces, Facebook se conocería como Meta, un reflejo de su interés en el metaverso, un mundo virtual que la compañía ve como el futuro de internet.

En los días previos, cuando se corrió la voz, Baumann comenzó a recibir mensajes de extraños que se ofrecían a comprar su cuenta de Instagram. “Ahora eres millonaria”, escribió una persona en su cuenta. Otro advirtió: “Facebook no lo va a comprar, lo van a tomar”.

Eso fue justo lo que sucedió el 2 de noviembre.

Esa mañana temprano, cuando intentó iniciar sesión en Instagram, descubrió que la cuenta había sido deshabilitada. Un mensaje en la pantalla decía: “Su cuenta ha sido bloqueada por pretender ser otra persona”.

Baumann se preguntó: ¿después de nueve años, a quién estaba personificando supuestamente? Trató de verificar su identidad con Instagram, pero pasaron semanas sin respuesta, dijo. Habló con un abogado de propiedad intelectual, pero solo pudo permitirse una revisión de los términos de servicio de Instagram.

“Esta cuenta es una década de mi vida y de mi trabajo. No quería que mi contribución al metaverso se borrara de internet”, dijo. “Eso les sucede a las mujeres en la tecnología, a las mujeres de color en la tecnología, todo el tiempo”, agregó Baumann, quien tiene ascendencia vietnamita.

Baumann en su estudio en los suburbios de SídneyCredit…Matthew Abbott para The New York Times

Baumann comenzó Metaverse Makeovers en 2012. Cuando un teléfono que ejecutaba su aplicación se colocaba sobre uno de los intrincados diseños de uñas del mundo real creados por su equipo, en la pantalla aparecían imágenes que mostraban hologramas “saliendo” de las uñas. Esto fue antes de Pokémon Go, antes que los filtros de Snapchat e Instagram se convirtieran en parte de la vida cotidiana.

Baumann vio el potencial de escalar la tecnología a la ropa, los accesorios y más, pero el dinero de su inversión se agotó en 2017 y regresó al mundo del arte.

Mientras tanto, el director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, estaba invirtiendo mucho en su propia visión futurista del metaverso, lo que llamó “un internet materializado en el que estás participando en la experiencia, no solo mirándola”.

“El metaverso”, dijo Zuckerberg al anunciar el nuevo nombre de su empresa, “no será creado por una sola empresa”. En cambio, dijo, dará la bienvenida a una variedad de creadores y desarrolladores que hagan ofertas “interoperables”.

Cory Doctorow, bloguero y activista de tecnología, dijo que esta franqueza profesada viene acompañada de grandes salvedades.

“Él construyó Facebook al crear una plataforma donde otras empresas se encuentran con sus clientes”, dijo Doctorow, “pero ahí es donde Facebook estructura el mercado en general, reservándose el derecho de destruir esas empresas por descuido, malicia o incompetencia”.

Ese enorme poder, gobernado por políticas y algoritmos ininteligibles, se extiende al control de la empresa sobre las cuentas de usuarios individuales.

“Facebook tiene una discreción, en esencia, ilimitada para apropiarse de los nombres de usuario de las personas en Instagram”, dijo Rebecca Giblin, directora del Instituto de Investigación de Propiedad Intelectual de Australia en la Universidad de Melbourne. “Puede haber buenas razones para eso, por ejemplo, si son ofensivos o se hacen pasar por alguien de una manera que causa confusión”.

Uñas que la empresa de Baumann creó para usarlas con su aplicación de realidad aumentada.Credit…Matthew Abbott para The New York Times

“Pero el ejemplo de @metaverse subraya la amplitud de este poder”, dijo, y agregó que, según las políticas de Facebook, los usuarios “básicamente no tienen derechos”.

El 2 de diciembre, un mes después de que Baumann apeló por primera vez a Instagram para restaurar su cuenta, The New York Times se comunicó con Meta para preguntarle por qué había sido cerrada esa cuenta. Un portavoz de Instagram dijo que la cuenta había sido “eliminada de manera incorrecta por suplantación de identidad” y que sería restaurada. “Lamentamos que se haya producido este error”, escribió.

Dos días después, la cuenta volvió a estar en línea.

El portavoz no explicó por qué se había marcado la cuenta por suplantación de identidad ni a quién podría haber estado suplantando. La compañía no respondió a más preguntas sobre si el bloqueo se había relacionado con el cambio de nombre de Facebook.

Ahora que su cuenta ha sido resucitada, Baumann planea convertir la saga en un proyecto de arte que comenzó el año pasado, P∞st_Lyfe, que trata sobre la muerte en el metaverso. También está considerando lo que puede hacer para ayudar a garantizar que el metaverso se convierta en el lugar inclusivo que ella había intentado ayudar a construir, según explicó.

“Debido a que he estado trabajando en el espacio del metaverso durante tanto tiempo, diez años, me siento preocupada”, dijo. Teme, agregó, que su cultura pueda ser “corrompida por el tipo de técnicos de Silicon Valley a quienes siento que carecen de visión e integridad”.

Baumann con un cartel que le pidieron que creara y sostuviera delante de una cámara para demostrar a Instagram que era la propietaria del nombre de usuario @metaverse.Credit…Matthew Abbott para The New York Times

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